El sismo de magnitud 7.2 con epicentro en Coracora, Ayacucho, también fue percibido en Lima y distintas regiones del sur del Perú, pese a la gran distancia que hay entre una y otra localidad. De acuerdo con el jefe del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, la explicación no está en la magnitud sino en la profundidad del movimiento telúrico.
En este caso, la tierra también tembló en Lima, Arequipa, Ica, Puno, Cusco, Abancay, Apurímac e Ilo. Fuera de Ayacucho, el sismo fue percibido básicamente como un movimiento ondulatorio y largo. "En edificios altos se debe haber percibido más", indicó en diálogo con la Agencia Andina.
La profundidad es clave
Tavera indicó que, cuando un sismo ocurre a 108 kilómetros de profundidad, las ondas sísmicas alcanzan una extensión mucho mayor y pueden sentirse en ciudades ubicadas a cientos de kilómetros del epicentro, aunque con menor intensidad (especialmente en los pisos altos).
Para explicar este fenómeno de manera sencilla, recurrió al ejemplo de una linterna. Señaló que, si una persona sostiene una linterna encendida con el brazo completamente extendido hacia el techo, la luz ilumina un área relativamente pequeña, similar a lo que ocurre con un sismo superficial, de unos 30 kilómetros de profundidad.
Sin embargo, agregó que si esa misma linterna se baja hasta la altura de la cintura, la superficie iluminada aumenta considerablemente. "Eso equivale a un sismo de unos 110 o 120 kilómetros de profundidad", indicó.
En tanto, si la linterna se coloca en el piso, el área iluminada será aún mayor, como sucede con los sismos muy profundos, de entre 500 y 700 kilómetros, frecuentes en la frontera del Perú con Brasil y Bolivia.
¿Por qué algunas personas lo sintieron y otras no?
El jefe del IGP señaló que el movimiento registrado en Lima fue muy leve y por eso no todas las personas pudieron percibirlo. Quienes se encontraban en la calle o en un primer piso probablemente no sintieron el paso de las ondas sísmicas.
En cambio, quienes estaban en edificios de seis o siete pisos o más sí pudieron experimentar una ligera oscilación. Esto se debe a que, al llegar a largas distancias, las ondas sísmicas pierden las frecuencias más altas y predominan las frecuencias bajas, capaces de producir suaves vaivenes en las edificaciones altas.
"Por eso hay personas que dicen que no sintieron nada y otras que reportaron una ligera oscilación en los edificios", precisó.
El viaje de las ondas sísmicas
Para ilustrar hasta dónde pueden viajar las ondas sísmicas de un sismo profundo, recordó la ocurrencia del sismo de magnitud 8.4 ocurrido en 1993 en la frontera entre Perú y Bolivia, a unos 700 kilómetros de profundidad.
Explicó que, en ese entonces, muchas personas en Puno pensaron que el leve movimiento correspondía al paso de un vehículo pesado. Horas después se conoció que las ondas sísmicas habían llegado incluso hasta Miami, en Estados Unidos, donde provocaron la oscilación de varios edificios.
No fue el sismo el que llegó a Lima
Finalmente, el jefe del IGP aclaró que la forma correcta de describir lo ocurrido es señalar que la población percibió el sacudimiento del suelo producto del paso de las ondas sísmicas, y no que el sismo "llegó" a Lima.
Precisó que, en este caso, el movimiento fue principalmente oscilante y se hizo más evidente en edificios altos, una característica típica de los sismos profundos como el ocurrido hoy en Ayacucho . La profundidad, puntualizó, es un dato tan importante como la magnitud para entender cómo y hasta dónde puede sentirse un sismo.
Perú, país sísmico
El Perú forma parte del Cinturón de Fuego del Pacífico, una de las zonas con mayor actividad sísmica y volcánica del mundo, donde se registra alrededor del 80 % de los terremotos del planeta. Debido a esta condición, el país está expuesto a sismos de gran magnitud, tsunamis y otros fenómenos naturales, por lo que resulta fundamental fortalecer una adecuada cultura de prevención.
El presidente ejecutivo del Instituto Geofísico del Perú (IGP), Hernando Tavera, explicó que Lima y Callao se encuentran en alto riesgo porque arrastra un
silencio sísmico desde 1746, por lo que podría soportar en cualquier momento un sismo de magnitud superior a 8.5, seguido de un tsunami.
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Publicado: 20/8/2026